Cimarrones, galeones y corales: Hotel Las Islas en Barú y buceo en las Islas del Rosario
Un hotel entre manglares, arrecifes a unos 45 minutos de Cartagena y un mar que todavía guarda el tesoro del galeón San José.
La lancha deja atrás la bahía y el agua cambia de color: primero gris, después verde, y al final un turquesa tan claro que se ve el fondo. Huele a sal y a gasolina, el sol pega de frente y a lo lejos aparecen los manglares, raíces sobre el agua como si la isla caminara. Cartagena tiene dos caras: la ciudad amurallada y el mar que la rodea. La mejor manera de conocer las dos es repartir el viaje: unos días en las islas y unas noches en el Centro Histórico.
Una isla hecha por el hombre, un mar lleno de tesoros
Barú no siempre fue isla. Era una península hasta que los españoles abrieron el Canal del Dique, en el siglo XVII, para unir el río Magdalena con la bahía de Cartagena y traer por agua las riquezas del interior del Nuevo Reino de Granada. El canal la separó del continente, y así se quedó, aislada, hasta que en 2014 un puente cerca de Pasacaballos la volvió a conectar por tierra.
En esos manglares encontraron refugio los cimarrones, africanos que huían de la esclavitud. Pueblos de Barú como Ararca y Santa Ana nacieron hace más de trescientos años como asentamientos de cimarrones, y después de la abolición sus habitantes compraron tierras en común, en uno de los primeros casos de propiedad colectiva de una comunidad afrodescendiente en Colombia. Es la misma historia de libertad de San Basilio de Palenque, el pueblo que fundó Benkos Biohó tras escapar en 1599, tierra adentro.
Y frente a estas costas está el tesoro más famoso del Caribe. El 8 de junio de 1708, durante la batalla de Barú, un cañonazo inglés hundió el galeón español San José cerca de las Islas del Rosario, con una carga de oro, plata y esmeraldas que nunca llegó a España. Su hallazgo se anunció en 2015, y en 2025 el Estado colombiano recuperó los primeros objetos del naufragio.
Barú no siempre fue isla: fue el hombre quien la separó del continente.
I · La isla
Entre manglares
Hotel Las Islas
En Barú, al final de la Ciénaga de Cholón y a unos 45 minutos en lancha desde Cartagena, Hotel Las Islas es uno de los hoteles de lujo más conocidos de la zona. Está rodeado de manglares y junto al Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, así que el mar es la actividad principal: kayak, canoa, recorridos por los manglares y salidas a islotes cercanos.
No te pierdas un recorrido en kayak por los manglares.
II · Bajo el agua
Bucear en las Islas del Rosario
El parque nacional protege arrecifes de coral que están entre los más visitados del Caribe colombiano. Bajo el agua hay coral duro, esponjas y peces de colores como cirujanos, loros y ángel, además de tortugas, pulpos y langostas. Algunos puntos de inmersión conocidos son el Cantil de Isla Pavitos, Isla Gloria y el barco hundido de San Martín de Pajarales.
El parque se creó en 1977 con el nombre de Los Corales del Rosario, y en 1996 amplió sus límites y su nombre para incluir el archipiélago de San Bernardo. Bucear aquí tiene algo de literatura: en El amor en los tiempos del cólera, Florentino Ariza, que no sabía nadar, contrata a un muchacho llamado Euclides para que bucee en busca del galeón hundido y le traiga su tesoro, que él soñaba con poner a los pies de Fermina Daza.
- Para principiantes: hay inmersiones de bautizo y careteo (snorkel) en aguas poco profundas, sin necesidad de certificación.
- Para buzos certificados: las inmersiones van de pocos metros a varias decenas, según el punto; la visibilidad cambia con el clima y la temporada.
- Con quién: reserva siempre con un centro de buceo certificado, que te indicará qué inmersiones van con tu nivel. Si te alojas en Las Islas, pregunta en el hotel por las salidas.
- Cuida el arrecife: no toques el coral, usa protector solar biodegradable y respeta las normas del parque.
III · El regreso
Cómo armar el viaje
Un orden que funciona: llega a Cartagena y pasa una o dos noches en la ciudad amurallada; sigue a Barú para los días de mar y buceo; y vuelve al Centro para la última noche. Así terminas el viaje con una cena larga y, si es fin de semana, con el club hasta las 3 am. Deja siempre un día sin buceo antes de volar.
Epílogo
La ciudad desde el mar
El regreso tiene su encanto. Cuando la lancha vuelve a Cartagena al caer la tarde, la ciudad aparece como la vieron los marinos durante siglos: primero el mar abierto y después, entre las torres modernas, las cúpulas y las murallas de la ciudad vieja, encendiéndose para la noche.
Después del mar, la noche se pasa en el Centro. Casa Salvaje está en la Calle Santa Teresa #32-41: fuego en Kanibal, cena y club de jueves a sábado en SLVJ. Mira los horarios.
